La frustración a veces tiende a activar respuestas impulsivas, como decir algo enojado, y es ahí donde luego se generan consecuencias negativas. Por eso se recomienda hacerte consciente de la emoción y buscar recuperar la calma. Desde ahí analizar: ‘Ok, esto ya no va a salir como esperaba; ya se frustró esta parte de este día por esta situación, ¿qué puedo hacer?
Reconoce la emoción y regresa a la calma. La especialista sugiere primero reconocer la emoción y después pensar qué puedo hacer para regresar a la calma.
Ten una técnica clave de relajación para desactivar esa respuesta y pensar con claridad.
A veces la gente dice que eso es como distraer o evitar, pero no. Lo que estás haciendo es manejar esa emoción desagradable para bajar su intensidad al generar una emoción más agradable, positiva, y desde ahí volver a pensar qué fue lo que pasó y qué puedo hacer.
Si las frustraciones se acumulan se vale hablarlo, canalizar todo eso y no guardártelo, porque eso puede generar bombas que pueden detonar de mil formas. Por eso es importante identificarlas e ir trabajándolas una por una.
Si estás muy frustrado y no encuentras una salida, pide ayuda, a veces creemos que nosotros solos tenemos que resolverlo y eso no es real, se vale pedir ayuda y construir soluciones con más personas.
Algo que recomiendo siempre es recordar que nada es permanente: esa frustración también va a pasar. Es una emoción que va a sentirse con cierta intensidad y luego va a bajar en la medida que también te conozcas e identifiques lo que estás sintiendo.