La gente pasa por alto los pequeños triunfos porque a menudo se imagina lo bien que se siente alcanzar una meta a largo plazo o experimentar un avance importante. Estas grandes victorias son grandiosas, pero infrecuentes. No es así, aseguran los investigadores. Cuando se piensa en el progreso, a menudo se imagina lo bien que se siente alcanzar una meta a largo plazo o experimentar un avance importante. Estas grandes victorias son grandiosas, pero infrecuentes. La buena notida es que incluso las pequeñas victorias pueden impulsar enormemente la vida laboral interior. Podemos pensar que, para conseguir este estado de ánimo y esta mejora en la creatividad y productividad, es importante que los logros sean significativos, que supongan de alguna manera un hito. No es así, aseguran los investigadores. La investigación, llevada a cabo a lo largo de 15 años por Teresa M. Amabile, profesora en la Escuela de Negocios de Harvard y Steven J. Kramer, autor del libro El principio del progreso, ha tenido una primera conclusión. Un factor central del desempeño creativo y productivo es la calidad de la vida laboral.