Redirigiendo nuestra mirada a lo esencial, ‘armándonos’ con las mejores herramientas para hacer frente a los momentos difíciles y disfrutando plenamente de los buenos.
Ser un buen ‘socio’ es vital.
Muchas veces hay que entender a la familia y a la pareja como una sociedad que queremos que crezca y avance.
Comprender esto evitará que discutamos más de lo necesario.
Es importantísimo pasar tiempo a solas y no llevar vidas en paralelo.
Estos momentos propician que volvamos a conectar con el noviazgo, con las miradas, con las conversaciones, con la intimidad, con las risas y con los proyectos en común.
Es fundamental tener una buena comunicación, que no haya ‘malos entendidos’ y empatizar antes de sentirnos ofendidos.
La clave está en intentar pensar que el otro no quiere fastidiarnos y preguntar asertivamente antes de sentir que es nuestro ‘enemigo’.
Comunícate, cuenta cómo te sientes de manera asertiva.
El vínculo tiene que estar basado en el respeto y la aceptación.
Querer cambiar continuamente a la persona que tenemos al lado es un indicador de que algo no va bien.
Una pareja tiene que trabajar en equipo de una manera consensuada.
Tener muy claro lo que son, dónde están, hacia dónde van y cuál es el proyecto de vida común.
También habrá que actualizarlo de vez en cuando, así como hablar de propósitos y de objetivos.
Es recomendable no desviar las frustraciones.
Esta es una causa muy común de separación, y es esencial ser consciente de que la pasión de los primeros años se trasforma con el tiempo en otra más madura y en una vida familiar que tiene muchos más factores a los que atender.
Hay que entender que vamos a pasar por buenos y por malos momentos, de salud, laborales, familiares, y también por múltiples alegrías.
Pero, sobre todo, en aquellas situaciones difíciles en las que la vida parece que se alarga y nos pone un poco a prueba, hay que saber detectar dónde están nuestras raíces y en quién apoyarnos.
La pareja, sobre todo en estas ocasiones que son difíciles, puede ser nuestro gran pilar.
Esto es un indicador de relación sana, madura, y de la que, una vez superado el bache, saldremos más fortalecidos.
Las relaciones íntimas son algo que hay que cultivar.
También, el deseo por el otro es un factor que hay que atender.
Para revitalizar nuestra pareja, nada como hacer una escapada juntos a algún lugar apetecible, viajar de vez en cuando solos y estar unos días sin tareas y totalmente relajados.
De vez en cuando está bien tener un detalle, regalar unas flores, dejar una notita por casa, tener la ilusión de ‘ponerse guapos’ o hacer una llamada cariñosa al trabajo.
Todo ello hará que el vínculo, la ternura y el cuidado estén presentes.
Es importante, además de cuidarnos y cargar nuestra energía, cultivarnos y poder seguir aportando lo mejor a nuestra pareja.
Que nos siga encantado hablar con el otro, que nos dejemos sorprender y que estemos abiertos a sentir una admiración sana por la persona que hemos elegido como compañero de vida.
Es fundamental poder hablar tranquilamente de todo y compartir lo que nos sucede.
Vivir con calma y tranquilidad hace que la relación sea saludable y no se pierda energía.
Y, sobre todo, tener ganas y predisposición para apostar por la relación que queremos tener.
Es cuestión de voluntad, actitud, madurez y compromiso.
Es importante saber que el hecho de encontrar a una pareja y ‘trabajar’ por cultivarla de manera saludable, con amor, aceptación, compañerismo y respeto, es de las cosas de la vida que más feliz pueden hacernos.