Si la persona no tiene el manejo adecuado al entrar en alguno de los dos episodios, necesariamente su comportamiento va a cambiar con todas las personas en general. En un episodio depresivo suele aislarse, hablar menos, ensimismarse, cambiar un poco su conducta cotidiana, va a dejar de encontrar placer en aquellas actividades que antes le generaban mucho placer y, necesariamente, eso va a afectar la relación con familiares, amigos y pareja. En el episodio maníaco o hipomaníaco va a tener impulsos de un momento a otro porque está llena de energía, exageradamente feliz, siente que nada le va a pasar. Seguramente, hace propuestas absolutamente ambiciosas, como por ejemplo, ir y volver en bicicleta de una ciudad a un pueblo aledaño, solo a comer helado. Si su pareja, amigo o familiar no responde ante sus solicitudes puede sentirse un poco molesto. Es que tú no me apoyas, es que tú no me quieres, son algunas frases que es posible que exprese y; también, es viable que caiga en conductas de riesgo como irse solo a hacer las cosas que él o ella quiere sin importarle mucho su pareja o las otras personas de su contexto.