La autoestima juega un papel muy importante en esta etapa, ya que los adolescentes deben adaptarse a todos esos cambios, aceptándolos e incluyéndolos en la concepción que tienen de sí mismos.
En el primer ejercicios de autoestima debemos dibujar un árbol que ocupe todo un folio.
Este árbol debe incluir raíces, tronco y copa.
En las raíces el adolescente debe escribir las cualidades, habilidades y capacidades que cree tener.
En el tronco, las cosas positivas que hace.
Y en la copa, los éxitos o triunfos que ha conseguido a lo largo de su vida.
Debe ser un trabajo que realice el propio adolescente, aunque nosotros estemos con él para acompañarle y animándole a que descubra por sí mismo cuáles son esas cualidades.
Se trata de una carta que encontré en una web denominada “La mente es maravillosa” y que utilizo con bastante frecuencia cuando percibo un problema de autoestima en un adolescente, adaptándola a cada uno de ellos.
Dejo que la lean ellos mismos y, en la inmensa mayoría de las ocasiones, rompen a llorar.
Porque son conscientes del daño que se hacen a sí mismos a través de mensajes despectivos y destructivos, acerca de su físico, de su forma de ser, de su posición ante los demás…
Esto es algo que nos pasa a muchos, no somos conscientes de lo perjudicial que resulta mantener con nosotros mismos una comunicación tan destructiva.
Tras la carta, nos haremos la siguiente pregunta: ¿nos merecemos que nos tratemos así?.
Leyendo esa carta, el adolescente sea consciente de ese lenguaje interior, de esa comunicación consigo mismo, que ahora es negativa.
Nosotros podemos hacerle ver que puede modificarla, que una vez toma conciencia de esos mensajes puede cambiarlos y sustituirlos por otros que sean más realistas y positivos para él mismo.
Este es uno de los ejercicios de autoestima que mayor impacto ha tenido en los menores.