Tratamientos con medicamentos: en función a los síntomas que se presenten se podrán administrar antidepresivos, ansiolíticos u otros fármacos.
La elección del medicamento dependerá del síntoma, el periodo de duración y el objetivo del mismo.
Tratamientos con terapia: aquí también existen diferentes variantes.
Terapia conductual: busca entender las conductas dañinas del paciente para lograr mejorarlas.
Terapia cognitivo conductual: se utiliza para modificar el pensamiento y la manera en que el paciente se relaciona con otros.
Terapia dialéctico conductual: similar a la terapia cognitivo conductual, pero aborda la parte espiritual del paciente.
Terapia de aceptación y compromiso: el paciente enfrentará el problema, a la par que enfrenta el entorno en el que está viviendo, para lograr acoplarse nuevamente a este, y de una manera más sana.
Terapia de exposición: el paciente se expone a situaciones similares a la que originó el trauma, pero de una manera segura y siempre acompañado de un profesional, quien lo guiará y ayudará a sentirse mejor.
Otros tratamientos: dependiendo del caso, se pueden llegar a utilizar otras medidas de tratamiento como anestésicos, por mencionar uno.