La lealtad es el mecanismo más auténtico de conectar con alguien, a la vez que con nosotros mismos. Es vital que seamos leales a nuestros instintos e intuiciones, a nuestros valores así como a las personas que nutren y dan forma a nuestro corazón. Solo el que trata con amor puede ser atendido con lealtad.
Por ello, la lealtad, puede aceptar y tolerar errores, pero nunca las traiciones. Un corazón que es capaz de tratarse a sí mismo y a los demás con respeto y con cariño, tiene la oportunidad de propiciar contextos y dinámicas mucho más armónicas y, por supuesto, construir lazos más leales.
La lealtad habla siempre un lenguaje tranquilo. Perdona errores, sé cómplice, confía hasta que te demuestren lo contrario, y sé capaz de mostrar un corazón sosegado y respetuoso aunque el horizonte anuncie tempestades. Te permitirá tener siempre una gran paz interior. Recuerda, por encima de todo, que amor es sinónimo de lealtad.
Si quieres a alguien no traiciones y si no amas, no crees falsas ilusiones ni aún menos exijas lealtad. Te invitamos a seguir la propuesta de Dyer, a cambiar algunas perspectivas, algunos pensamientos, para de este modo, mejorar un poco nuestra tu realidad.
El primer aspecto que debemos tener en cuenta es sin duda la integridad personal. Nuestras palabras dicen siempre aquello que deseamos ser, pero es necesario que sean nuestras acciones quienes demuestren lo que somos de verdad. Si crees en el respeto ofrécelo, si defiendes la lealtad, devuélvesela a quien te la ofrece cada día.
Actúa con cariño, cree en la humildad y demuestra siempre reciprocidad. Si lo que recibes no es lo que esperabas, al menos habrás sido leal a ti mismo. La lealtad exige por tanto una gran dosis de valentía personal.