La vida no viene con un manual de instrucciones por lo que desarrollar un proyecto de vida a largo plazo puede generar ansiedad y muchos otros tipos de dudas. Esto es algo que muchos -para no decir todos- experimentarán en algún momento de sus vidas. Incluso, algunos, más de una vez. Esta sensación suele aparecer cuando no tenemos propósito ni metas a aspirar. Los días se tornan todos iguales y esto nos llena de angustia. Nos bloqueamos y permanecemos en el mismo lugar porque no sabemos cómo salir de ahí. Es común que en situaciones como estas te sientas que no tienes salida o forma de seguir hacia adelante. Es posible que te sientas estancado en una relación de pareja, en un proyecto de vida, en el trabajo o compañía, o en tu carrera profesional. Sentimientos de desesperanza, parálisis, ansiedad, tristeza y confusión son emociones en común que siempre van a estar atadas a la experiencia.
Trata de imaginar cómo serían tus días si no te sintieras estancado. A veces, visualizar nuestras metas, nos ayuda a identificar los pasos que necesitamos tomar para acercarnos más a ellas. Ahora que puedes identificar quién eres, donde estás y dónde te quieres estar, establece cuáles son los pasos a seguir. Estas acciones pueden rondar entre la cosas más pequeñas y sencillas, como respirar hondo cada mañana o durante situaciones de mucho estrés, hasta las cosas más profundas, como inscribirte en una clase nocturna u orientarte con un profesional.
Las personas, a menudo, se sienten atrapadas en algo porque es lo único que saben por lo que temen salir de ello. Habla con un mentor, colega, amigo o familiar. También puedes buscar ayuda de un proveedor de salud mental. Generar una lista de preguntas que estas personas te puedan ayudar a contestar te dará mayor claridad y confianza para salir hacia adelante.