La práctica de la atención plena parece ser simple, pero en realidad es difícil de hacer porque las personas solemos estar atrapadas en los estados de la mente.
Para benefician la práctica de la atención plena hay al menos siete actitudes:
Mente de principiante,
No juzgar,
Aceptación,
Dejar ir,
Confianza,
Paciencia,
No esforzarse.
La mente de principiante nos invita a llevar la atención hacia el momento actual.
Este momento siempre es nuevo, fresco.
Nunca hemos estado en él anteriormente y aún así traemos ideas, deseos y actitudes a cada momento.
No nos damos el tiempo de ver las things como si fuera la primera vez.
En la práctica de la atención plena es muy importante no juzgar.
Esto constituye uno de los principales retos, porque cuando comienzas a prestar atención en lo que está en tu mente aparecen ideas y opiniones acerca de todo, de lo que nos gusta y de lo que no, si es bueno o malo.
La aceptación es un proceso activo, no significa resignarse de forma pasiva sino reconocer las cosas como son.
Dejar ir es lo contrario del apego: es la vía de la libertad.
Significa dejar que las cosas sean como son y no quedar atrapados en querer que sean de cierta manera.
La confianza es una maravillosa actitud para cultivar ya que hay muchos aspectos en nuestras vidas en los que somos extraños y cuando cultivamos la intimidad con nosotros cultivamos un sentido profundo de integridad y de confianza.
Un buen lugar para comenzar es con nosotros y nuestro cuerpo.
Mientras más confianza tengamos en nosotros más confianza tendremos en nuestras relaciones.
Cuando estamos apurados por llegar a algún sitio, el resultado es que nunca estamos en el aquí y ahora.
Algunas veces somos impacientes con otras personas, en el trabajo, pero la sabiduría de la paciencia es algo que nos sana profundamente.
Si aprendemos a ser pacientes con nosotros, entonces podremos vivir el momento presente.
Al cultivar la atención plena tomamos la posición inusual de no intentar llegar a ningún otro lado.
Esto es lo que llamamos no esforzarse para permitir que las cosas sucedan conscientemente sin tener que actuar sobre ellas o intentar experimentar un estado especial de relajación o bienestar.
Simplemente es dejar que la vida se desenvuelva momento a momento sin ninguna agenda.
Tenemos muchas agendas y siempre estamos en camino de un momento mejor en el futuro, intentando escapar de algo en el pasado.
No es fácil de hacer porque tenemos muchos objetivos distintos en nuestras listas de quehaceres.
Mientras más larga sea nuestra lista de quehaceres más tiempo debemos tomar para practicar el no hacer.
Es una actitud enorme que traer a la vida.
No significa no hacer las things.
Al contrario, significa que harás lo que debas hacer.