La mortalidad hospitalaria fue del 15%, las complicaciones desarrolladas en la UCI fueron las variables con mayor impacto en la misma: insuficiencia renal aguda y distrés respiratorio.
El pronóstico a corto plazo de los pacientes que ingresan en la UCI se relaciona con su edad y comorbilidad, pero sobre todo con las características de la enfermedad aguda.
La supervivencia global se analizó mediante curvas de Kaplan-Meier.
La mortalidad acumulada a los 12, 24 y 36 meses fue del 6, 11 y 15%, respectivamente.
El grado de dependencia funcional, el cáncer y las arritmias fueron los factores relacionados con la mortalidad a largo plazo.
Las complicaciones desarrolladas en la UCI tuvieron un gran impacto en la mortalidad hospitalaria, como la insuficiencia renal aguda y el distrés respiratorio, con odds ratio de 22,7 y 51,2 respectivamente.
La mortalidad hospitalaria se relaciona con factores como la edad, la comorbilidad y las características de la enfermedad aguda.
La evolución a largo plazo está más asociada a las características del paciente, como el grado de dependencia funcional, la presencia de cáncer y las arritmias.
La mortalidad a largo plazo se analizó mediante hazard ratio, siendo los factores mencionados anteriormente los que tuvieron un mayor impacto.
El análisis de supervivencia se realizó mediante curvas de Kaplan-Meier, lo que permitió evaluar la probabilidad de supervivencia de los pacientes a lo largo del tiempo.
La probabilidad de supervivencia a corto plazo se vio influenciada por factores como la edad, la comorbilidad y la gravedad de la enfermedad aguda.
La probabilidad de sobrevivir a la terapia intensiva depende de varias variables, incluyendo la edad, la comorbilidad, la gravedad de la enfermedad aguda y la presencia de complicaciones durante la estancia en la UCI.
La supervivencia a largo plazo se vio influenciada por factores como el grado de dependencia funcional, la presencia de cáncer y las arritmias.