Cuanto antes puedas liberar tus pensamientos, mejor te sentirás. Si no puedes hacer lo que está frente a ti, busca otra cosa para ocupar tus pensamientos y energía. Sal de la casa u oficina, si no puedes aclarar tu mente, a veces salir puede darte una nueva perspectiva. Tomar un poco de aire fresco animará tus sentidos y tu cerebro empezará a pensar en cosas nuevas. Empieza a escribir, enciende tu computadora, o toma una libreta y papel, y escribe lo que tengas en mente. Limpia tu escritorio, a veces tenemos tantos hierros en el fuego que podemos atascarnos con qué hacer primero. Tomar una respiración profunda, te sorprendería saber cuántas personas contienen la respiración cuando se sienten tensas. Respirar profundamente varias veces puede revitalizarte y darte ese poco más de claridad que necesitas. Bañarte, incluso si es la mitad de tu día, una ducha puede cambiar tu perspectiva y ayudarte a ponerte en marcha. Llama a un amigo, escuchar la voz de alguien que te importa y pasar unos minutos involucrándote en su mundo puede darte una nueva perspectiva del tuyo. Mueve tu cuerpo, baila, levántate y camina por la habitación, recoge tu ropa o haz algo de ejercicio. Haz que esas endorfinas circulen por tu cerebro, ser sedentario retrasa tu capacidad para generar nuevas ideas. La lectura también puede ayudarte a relajarte y recargar tus baterías mentales. La clave es no dejar que continúe más de lo necesario.