Lleva un tiempo conocer las rutinas, los ritmos y las peculiaridades de tu hogar adoptivo, pero lo conseguirás antes de lo que piensas si sigues nuestros consejos. Llévate contigo algunas cosas que te recuerden a casa. Mete en tu maleta unas cuantas cosas para que tu habitación te recuerde a tu casa desde el momento en que deshagas el equipaje. Incluso las cosas simples, como tu ropa de cama o una vela que te encanta, harán que tu nueva casa te parezca más acogedora. Y si decoras las paredes con fotografías de amigos y familiares, te parecerá que no estás tan lejos. Empezarás a sentir que formas parte de tu nueva ciudad cuando te sientas como en casa en tu nuevo hogar. Interactúa con todo el mundo en su lengua materna desde el primer día, incluso si tus conocimientos siguen siendo limitados. Puede ser un poco difícil al principio, pero será una buena práctica diaria con la que aumentarás tu confianza y perfeccionarás todos los días tus conocimientos lingüísticos en situaciones cotidianas. La gente suele apreciar mucho que los recién llegados se esfuercen por hablar su idioma, así que también responderá de manera positiva y tratará de que te sientes parte de la comunidad desde el primer día. Dondequiera que vayas, escucharás expresiones y términos coloquiales que no te han enseñado en clase. Ya sea tomándote una cuppa en Londres o una stubby en Sídney, presta atención a los términos que usa la gente y adóptalos en tu vocabulario. Pronto los dirás con naturalidad y te sentirás, y te tratarán, como uno más. ¿Va todo el mundo en bicicleta en tu nueva ciudad. ¡Consigue una bicicleta. ¡Nada te hará sentir más en casa que vivir la hora punta de la mañana con todos los demás. Haz lo que hacen los locales y cena donde ellos cenan. Cuando busques nuevos lugares para comer o cafeterías de moda que sirvan tu café con leche justo como te gusta, observa dónde van los lugareños. Lejos de las calles principales, encontrarás las cafeterías preferidas por los locales y restaurantes familiares que sirven buena cocina regional. ¡No hay nada más local que comer la comida que ha alimentado a la ciudad durante generaciones. Explora y sé un turista, tira de mapa turístico y visita los lugares de interés turístico más emblemáticos, te ayudará a orientarte. Si pasas un día o dos viendo parques, museos, áreas comerciales o distritos teatrales, te harás una buena idea de cómo es tu nueva ciudad. Cuando hayas acabado y ya sepas dónde están los lugares que te interesan, puedes explorar la ciudad más a fondo. Organiza tu dinero, el dinero hace girar el mundo, por lo que uno de los primeros elementos cruciales de tu lista de tareas es organizar el tema de moneda y bancos. Es igualmente importante qué conozcas cómo funciona el tema de las propinas en tu nueva ciudad. Recuerda que en los Estados Unidos, por ejemplo, es esencial dar propinas muy generosas en casi todos los servicios. Haz amigos locales, es probable que tus vecinos o las personas con las que coincides en tu cafetería local o en el trabajo hayan vivido en esta ciudad o país durante toda su vida. Si te esfuerzas por hacer amistad con la gente local, no solo te sentirás más a gusto en tu nueva ciudad, sino que también se te abrirán todo tipo de puertas. Te ofrecerán infinidad de buenos consejos, te dirán dónde están los mejores bares y restaurantes y te darán todo tipo de recomendaciones sobre lugares para visitar, puestos callejeros de comida, etc. Al ir absorbiendo todos estos conocimientos sobre el lugar, te empezarás a sentir como un residente más antes de que te des cuenta. Haz que te visiten, saber que dentro de solo unas semanas tendrás de visita en casa a tus amigos o familiares para pasar el fin de semana te ayudará a la hora de despedirte. Pronto los verás de nuevo, y esta vez podrás enseñarles todos los lugares que te encantan de tu nueva ciudad. Ver la ciudad a través de sus ojos mientras haces de guía turístico te servirá para darte cuenta de lo bien que conoces ya el lugar y de cómo estás empezando a formar parte de la ciudad.