Tanto estrés como la ansiedad son sensaciones que se pueden aprender a manejar tanto para reducir el malestar que causan como para reducir sus efectos negativos en nuestras vidas.
La respiración diafragmática consiste en respirar profundamente inflando el abdomen en lugar del pecho.
Se puede realizar sentado, de pie o tumbado boca arriba.
Coloca una mano en el pecho y otra en el abdomen.
Respira lentamente, inflando el abdomen de manera que la mano en el abdomen se mueva, mientras la mano en el pecho se mantiene lo más quieta posible.
Para exhalar, contrae los músculos del abdomen para que éste se hunda; de nuevo, la mano en el pecho no debe moverse.
Al principio, puede resultar difícil, pero con la práctica, mejorarás tu capacidad para respirar de manera diafragmática.
Esta técnica consiste en tensar y relajar los músculos para reducir el estrés y la ansiedad.
Puede realizarse de pie, sentado o tumbado, con los ojos abiertos o cerrados.
Tensa los músculos del cuerpo durante 5 segundos y relájalos durante 10 segundos, comenzando por los pies y avanzando hacia arriba: piernas, abdomen, espalda, cuello y cara.
Este ejercicio dura entre 10 y 20 minutos y, con la práctica diaria, mejorarás tu capacidad para relajarte.
Primero, respira lenta y profundamente.
Luego, reconoce cinco cosas que puedes ver.
A continuación, identifica cuatro cosas que puedes tocar.
Luego, reconoce tres cosas que puedes oír.
Identifica dos cosas que puedes oler.
Finalmente, piensa en una cosa que puedas saborear.
Puedes realizarla en cualquier momento, con los ojos abiertos o cerrados, siempre que sea seguro.
Inhala por la nariz contando hasta cuatro, retén la respiración durante cuatro segundos, exhala durante cuatro segundos y mantén la apnea durante cuatro segundos.
Se ha demostrado que realizar entre 30 y 60 minutos de ejercicio moderado, como caminar, bailar o nadar, es efectivo para reducir el estrés.
El ejercicio aumenta los niveles de endorfinas, neurotransmisores que incrementan la sensación de bienestar.
Además, el ejercicio es un factor protector contra la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, que pueden estar asociadas al estrés.
Cierra los ojos e imagina una escena que te relaje, como una playa, un bosque o un lugar que te haga sentir seguro.
Una vez visualizado el escenario, concéntrate en lo que sientes, hueles, tocas y ves en ese lugar.
Escuchar música lenta y meditativa puede inducir un estado de relajación.
Este tipo de música reduce la presión arterial y el ritmo cardíaco, disminuyendo los niveles de estrés y ansiedad, y promoviendo un estado más relajado.