El anclaje es una técnica que asocia una emoción positiva con un estímulo específico, como un gesto o una palabra.
Por ejemplo:
Recuerda un momento en el que te sentiste extremadamente feliz.
Mientras revives esa emoción, realiza un gesto único, como apretar tu puño.
Repite este proceso varias veces para “anclar” la emoción al gesto.
De esta forma, puedes activar esa emoción positiva simplemente repitiendo el gesto.
El reenmarcado consiste en cambiar la perspectiva sobre una situación.
Por ejemplo, si piensas: “siempre fallo en esto“, puedes reenfocar el pensamiento a: “Estoy aprendiendo y cada intento me acerca más al éxito“.
Esta técnica consiste en imaginar con detalle el logro de un objetivo.
Por ejemplo:
Cierra los ojos y visualízate alcanzando una meta, como obtener un nuevo empleo.
Imagina cómo te sentirías y los detalles de la situación.
Esta práctica refuerza la confianza y motiva para actuar.
El rapport es una técnica para establecer conexión con otra persona.
Consiste en reflejar de manera sutil el lenguaje corporal, tono de voz y ritmo de habla del interlocutor, lo que genera empatía y confianza.