Una de las muchas ventajas que tiene estar casado es la sensación de equipo que podemos formar junto con nuestra pareja.
Es cierto que si no los comentamos entre los dos, puede que no seamos conscientes siquiera de que tenemos algunas metas, de que nos planteamos retos.
Creo que es importante que pensemos bien qué es lo que nos proponemos y lo hablemos para poder sincronizarlo en nuestras agendas, ver si es factible y tener en cuenta cómo nos vamos a ayudar y apoyar en el camino.
Entusiasma a tu pareja con tus propósitos y metas.
Sé claro sobre lo que te propones, sobre lo que quieres lograr.
Sé específico en cuanto a los porqué de tus metas y cómo te gustaría llegar a cumplirlas.
Es una oportunidad estupenda para hablar en profundidad sobre los anhelos y deseos de cada uno.
Una manera genial para acercaros más y hablar de vuestros sueños y planes de futuro.
Alinead vuestras diferencias.
Puede que cada uno tengáis ideas totalmente opuestas en cuanto a las metas y cómo lograrlas, pero esto es una ventaja, no un problema.
Así cada uno aporta lo que es su fuerte y os podréis apoyar en vuestras ideas.
Por ejemplo, en nuestro matrimonio yo soy la que rápido se desanima y desilusiona cuando las cosas no van bien.
Pero Julio tiene mucha más persistencia y paciencia y es mucho más optimista, con lo cual siempre me apoya y anima en mis momentos débiles o en mis dudas.
El caso es trabajar juntos en el propósito y haceros más fuertes como equipo.
Buscad maneras para apoyaros y seguir avanzando en los momentos difíciles.
La ventaja de lograr las metas en equipo es que se puede avanzar mucho más rápido que sólo, por el simple hecho de poder aprender el uno del otro.
Para mi es una verdad constante en mi matrimonio: con frecuencia veo como gracias al ejemplo de mi marido y lo que aprendo de él, me veo capaz de hacer cosas nuevas y crecer como persona.
Y puede ser a todos los niveles: a nivel técnico, personal o profesional.
En todos mis retos avanzo y llego a cumplirlos porque él me anima, me inspira y me enseña cosas nuevas.
Ajustad vuestras metas según las circunstancias.
Aquí hablamos de ser realistas y proponeros metas que estén en consonancia con la época que vivís o las circunstancias que tenéis.
Es importante hacerlo porque sin hablarlo antes de tomar una decisión podríais perjudicaros uno al otro.
Me explico: si por ejemplo tenéis muchas deudas o gastos importantes va a ser difícil abandonar el trabajo para apuntarse de nuevo a la universidad.
O si uno no trabaja o se queda con los hijos en casa es importante que penséis en cómo ajustar vuestras agendas para poder llegar a cumplir lo que os habéis propuesto.
Un estudio hecho por psicólogos de la Universidad Carnegie Mellon demostró que las personas que tienen el apoyo de su pareja están dispuestas a asumir más riesgos o enfrentarse a retos importantes, en lugar de preferir actividades más fáciles y agradables.
Es más probable que nos enfrentemos a los desafíos si sabemos que tendremos a alguien que se entusiasma con nosotros, y que nos ayuda y apoya en todo.
Os animo incluso a preguntar al otro «¿cómo quieres que te anime en los tiempos de bajón?».
Al final se trata del bien de los dos, no de llegar a la meta como sea.
Lo dicho, el hecho de tener tu pareja «a bordo» en la aventura de llegar a los propósitos es una ventaja tremenda.
No solamente es más probable que lleguéis a cumplirlos, sino que si lo hacéis bien os ayudará a intimar, acercaros y conoceros mejor.
Todo un beneficio para vuestra relación.