Destrezas fundamentales y terapia centrada en la persona tienen sus orígenes en una teoría del consejo desarrollada por Rogers, denominada terapia "centrada en el cliente" o "centrada en la persona".
Un entorno terapéutico que sea conforme, sin prejuicios y empático, hace hincapié en la consideración positiva incondicional.
Se constituye como una relación activa entre dos personas, aunque la terapia centrada en el cliente ha cambiado y evolucionado, algunos pilares fundamentales se han mantenido inalterables, consisten que cualquier persona tiene una tendencia inherente que le conduce hacia el crecimiento, la autoactualización y la autodirección.
Autenticidad, consideración positiva incondicional y comprensión empática, son cualidades claves.
La única técnica reconocida como efectiva y aplicada en la terapia es escuchar sin prejuicios.
Facilitar el crecimiento y desarrollo personal, eliminar o mitigar los sentimientos de angustia, aumentar la autoestima y apertura a la experiencia, mejorar la comprensión del cliente de sí mismo, son algunos de los objetivos de la terapia centrada en el cliente.
El uso de las condiciones facilitativas establece una relación de confianza y atención mutua en la que el cliente se siente seguro y capaz de expresarse de cualquier forma o modo necesario.
Las condiciones facilitativas ayudan a definir el rol del terapeuta, los terapeutas utilizan las conductas terapéuticas efectivas e intentan evitar las destrezas y conductas no efectivas.
El uso de condiciones facilitativas ayuda al cliente a obtener una imagen de sí mismo más completa y concreta, permitiéndole ver o comprender cosas que anteriormente podían estar escondidas o eran comprensibles sólo en parte.
La respuesta facilitativa es un modo concreto de mostrar a los clientes que disponen de toda su atención sin ninguna distracción personal o ambiental.