Practica la escucha activa.
Evita las distracciones, haz sentir a tu hijo e hija que estás de forma física y mental y que le estás escuchando.
Crea un ambiente de comunicación seguro.
Establecer rutinas de conversación en momentos específicos del día ayuda a compartir experiencias de manera natural.
También es importante establecer tiempo de calidad para la comunicación, para lograrlo podemos hacer preguntas abiertas que fomenten la conversación y el intercambio de ideas.
Dedica tiempo de calidad.
Es importante utilizar un lenguaje y métodos de comunicación que sean apropiados para su edad y nivel de desarrollo.
Utiliza palabras sencillas y claras, y si es necesario, utiliza ejemplos o ilustraciones para ayudarles a entender mejor.
Fomenta la confianza.
Es crucial que sientan la libertad de expresarse sin temor a juicio, lo que fortalece su seguridad y disposición a compartir.
Muestra interés genuino, evita distracciones y valida sus emociones.
Ser un buen modelo en comunicación, promoviendo expresiones respetuosas y la resolución pacífica de conflictos, enseñará a tus hijos e hijas a manejar sus relaciones de manera saludable.
Fomentar un diálogo abierto y la expresión de emociones es clave para la comunicación.
Es vital crear un ambiente donde se sientan libres de compartir sus sentimientos, incluso los negativos.
Incita a tus hijos a expresarse más allá de un simple «sí» o «no», ayudándolos a poner palabras a lo que sienten y entender sus emociones.
Valida sus sentimientos sin juzgarlos, ofreciendo estrategias como la respiración profunda o la escritura para manejar sus emociones saludablemente.
Enseñarles a cómo resolver problemas y gestionar conflictos es esencial para su desarrollo.
Mostrándoles cómo manejas disputas y tomas decisiones, les preparas para enfrentar desafíos, fomentando la expresión de sus ideas y la búsqueda de soluciones creativas.
Es clave instruirlos en comunicarse respetuosamente, utilizando técnicas asertivas y buscando acuerdos beneficiosos.