Hay cosas concretas que puedes hacer para mejorar tu capacidad de comunicación: Escuchar, escuchar y escuchar.
La gente quiere saber que se la escucha.
Escucha de verdad lo que dice la otra persona, en lugar de formular tu respuesta.
Pide aclaraciones para evitar malentendidos.
En ese momento, la persona que te habla debería ser la más importante de tu vida.
Otro punto importante es mantener una única conversación a la vez.
Esto significa que si estás hablando con alguien por teléfono, no respondas a un correo electrónico ni envíes un mensaje de texto al mismo tiempo.
La otra persona sabrá que no tiene toda tu atención.
El interlocutor es importante.
Los comunicadores eficaces orientan el mensaje en función de a quién se dirigen, así que trata de tener en mente a la otra persona cuando intentes transmitir tu mensaje.
Comprueba el mensaje antes de enviarlo.
Los correctores ortográficos y gramaticales son salvavidas, pero no son infalibles.
Comprueba dos veces lo que has escrito para asegurarte de que tus palabras transmitan el mensaje deseado.
Se breve, pero específico.
En la comunicación escrita y verbal, practica la brevedad, pero con la suficiente concreción para que la otra persona entienda lo que quieres decir.
Anota las cosas.
Toma notas mientras hablas con otra persona o cuando estés en una reunión, y no confíes en tu memoria.
Envía un correo electrónico de seguimiento para asegurarte de que entiendes lo que se ha dicho durante la conversación.
A veces, es mejor descolgar el teléfono.
Si tienes mucho que decir, en lugar de enviar un correo electrónico, llama a la persona.
Piensa antes de hablar.
Haz siempre una pausa antes de hablar, no digas lo primero que se te ocurra.
Tómate un momento y presta mucha atención a lo que dices y a cómo lo dices.
Este hábito te permitirá evitar la vergüenza.
La comunicación efectiva es una habilidad que se puede enseñar, por lo tanto, seguir algunos de los consejos que se indican anteriormente te permitirá perfeccionar tus habilidades comunicativas.