Elige un contexto y momento adecuado, cuando te dirijas a la persona para mejorar la comunicación espera a que te pueda atender, elige un momento en que ambos estéis con atención plena en la conversación.
Una forma de mejorar la atención es que tengáis contacto visual.
Usa un tono de voz adecuado y se conciso, usa un tono de voz firme y calmado.
Sé breve y concreto.
Sin dar rodeos ni justificaciones innecesarias que enturbien el mensaje.
Usa una comunicación explicita, no des por hecho que los demás conocen como te sientes, o van a adivinar lo que deseas.
Lo más recomendable es siempre expresarlo de forma explícita, ya que los demás no pueden saber lo que quieres, por muy obvio que parezca.
Se concreto, no generalices, limítate a especificar la conducta concreta que no te ha gustado.
No uses etiquetas, no etiquetes al otro, al poner una etiqueta al otro estás dando a entender que no va a cambiar, que eso es ya un hecho, ya le has juzgado y por tanto el otro no va hacer por cambiarlo si ya no se le van a dar oportunidades.
Centrate en ti mismo sin responsabilizar, no responsabilices al otro de cómo te sientes tú.
Cada uno es responsable de sus propias valoraciones y por tanto de cómo se siente, el otro ha podido mejorar la forma de comunicarse pero es mejor que nos centremos en nosotros mismos para que el otro empatice.
Haz saber que es importante para ti y agradece la escucha de la otra persona, valora la atención que el otro te está prestando al escucharte, coméntale que te sientes agradecido por tener la conversación y que lo que le estás comunicando es importante para ti.
Acepta y no caigas en la critica, si el otro no está de acuerdo con lo que le dices o no vas a conseguir el cambio que deseas, acéptalo.
Al menos has hecho lo que estaba en tu mano para resolver el problema.
Quizás en esta ocasión no lo conseguiste pero más adelante puede ser que sí.
En cualquier caso, no caigas en atacar al otro, criticarle o reprocharle que tú sí lo hubieras hecho.