Traumas en la niñez, cuando se han sufrido abusos o maltratos durante la crianza existen posibilidades de desarrollar inestabilidad emocional en la adolescencia y la madurez. Herencia, una buena parte de las personas afectadas por inestabilidad emocional tienen ascendientes con algún tipo de trastorno del humor o de la personalidad.
Las personas que sufren de inestabilidad emocional no siguen un patrón fijo, ya que existen infinidad de factores que pueden variar de una a otra.
Cuando algo no sale como ellos esperan caen rápidamente en toda una serie de respuestas conductuales muy extremas como la agresividad o la ira, o en hábitos compulsivos como el consumo de drogas o la promiscuidad.
La inestabilidad emocional provoca que cualquier estímulo presente se imponga con rapidez ante cualquier estado emocional derivado de algo pasado, aunque haya ocurrido hace apenas un instante.
El hecho de ser tan susceptibles a cualquier pequeño cambio que se les plantea, hace que se focalicen en las experiencias que les llevan al miedo, la tristeza o el enfado.
Tienen tendencia a ver la vida en un continuo combate entre blanco y negro.
Al moverse constantemente entre emociones extremas, consideran que cualquier aspecto de la vida se mueve entre polos opuestos.
Debido a ciertos problemas de comunicación y a pocos recursos para enfrentarse ante situaciones adversas, tienden a actuar sin pensar en las consecuencias y generan conflictos que tampoco saben gestionar.
Suelen ser personas altamente dependientes que se forman una imagen mental de los demás que no es acorde a la realidad.
Eso les convierte en enamoradizos que cambian de pareja con frecuencia ya que les cuesta mucho vivir solos.
La fuerte impulsividad puede llevar a las personas con inestabilidad emocional a arrancar proyectos con gran entusiasmo y energía.
Sin embargo, en cuanto atraviesan una fase de tristeza no son capaces de continuar y los abandonan.
Les cuesta desligar sus problemas personales del resto de sus actividades.
Eso provoca que los lleven a entornos sociales o al trabajo.
Todo lo anterior puede conducir a una sensación de desesperanza vital que les ocasiona diferentes problemas en el ámbito familiar, social y laboral.