Mantener la calma es esencial para gestionar bien un conflicto y ayuda el hecho de adoptar una perspectiva global y temporal. Cuando el conflicto inevitablemente sucede, es útil detenerse y pensar que lo más probable es que se resuelva con el tiempo. Entonces, ¿por qué no comenzar la solución de problemas ahora? Escuchar para entender es crucial, ya que la única manera de resolver un problema es escuchar atentamente lo que la otra persona está diciendo e intentar entender por qué o para qué lo dice. Acentuar lo positivo también es importante, encontrar algunos puntos en común, o crearlos, entre uno mismo y la persona que está en el otro extremo, mostrar empatía y una actitud positiva tranquiliza a la gente de inmediato. Exponer los argumentos con tacto, ayudar a las personas a entender nuestra perspectiva sobre el tema sin ofender ni permanecer a la defensiva, es muy útil utilizar una comunicación de tipo asertivo. Atacar el problema y no a la persona, despersonalizar al máximo nuestros comentarios y centrarnos solo en la cuestión o problema, es importante recordar que en la mayoría de las declaraciones que hacemos en una disputa estamos luchando con nuestra propia rabia. Evitar el juego de la culpa, el hecho de culpar solo sirve si reconocemos nuestra culpa en algún aspecto, en términos generales, averiguar quién es culpable no aporta nada si el objetivo es solucionar un problema. Centrarse en el futuro, no en el pasado, en el presente y en el futuro es donde está la solución, en lugar de centrarnos en lo que salió mal o en quién debería haber hecho algo, el secreto radica en buscar lo que se puede hacer para resolver el problema. Hacer el tipo correcto de preguntas, preguntas que aporten información real, en lugar de simplemente discutir, es mejor que aportemos un poco de información primero. Ser creativo, recordar que todo es negociable y que cualquier idea puede ser buena a la hora de intentar resolver un conflicto, mantener una perspectiva win-win y una actitud proactiva y colaborativa ayudará a encontrar una solución rápida y satisfactoria para todas las partes implicadas. Celebrar el acuerdo, a veces la gestión de los conflictos se puede convertir en un proceso largo y duro, requiere que dos personas permanezcan en una posición incómoda, potencialmente conflictiva durante mucho tiempo, para reconstruir la confianza y ser creativos mientras tratan de encontrar la mejor solución en lugar de la más rápida. Una vez que se ha logrado, es bueno felicitarse mutuamente y celebrar de alguna manera el éxito en la resolución del problema.