En el contexto familiar, cada integrante suele desempeñar funciones específicas que contribuyen al equilibrio y funcionamiento del hogar. Estos roles pueden clasificarse en varias categorías: Roles instrumentales: Están relacionados con las tareas prácticas y la provisión de recursos materiales, como el sustento económico y la organización del hogar. Roles afectivos: Se centran en el apoyo emocional y la cohesión familiar. Incluyen funciones como brindar cariño, comprensión y apoyo psicológico, fundamentales para el desarrollo saludable de los miembros. Roles de socialización: Implican la transmisión de valores, normas y comportamientos sociales. Los padres o tutores suelen ser los principales agentes de socialización, aunque hermanos mayores y otros familiares también influyen en este proceso. Roles de cuidado: Enfocados en atender las necesidades básicas y de salud de los integrantes, especialmente de personas dependientes como niños, personas mayores o con discapacidades. Es importante destacar que estos roles no son estáticos y pueden variar según la etapa del ciclo vital familiar y las circunstancias particulares de cada hogar. Además, factores culturales, sociales y económicos influyen en cómo se asignan y desempeñan estos roles. La estructura de relaciones de la familia se mantiene y se manifiesta a través de los procesos del sistema familiar: la comunicación, los roles y las normas. La relación entre la comunidad y la familia incide en el desarrollo humano y en el bienestar social.