Cuando somos pequeños necesitamos establecer vínculos que nos hagan crecer. Los padres son con quien establecemos las bases de apego que definen nuestra manera de relacionarnos. Cuando eso no se produce o se produce de una manera confusa, sucede que no podemos responder a esas personas con cariño sincero, simplemente aguantamos el chaparrón. Como socialmente está establecido que hay que querer, olvidar o perdonar, a nuestra familia, uno se siente culpable por no ser capaz de hacerlo. No podemos amar a alguien cuando no nos amamos a nosotros mismos, y si ese amor se ha convertido en rencor, odio o rechazo por lo que sucedió en el pasado aun menos. Perdonar a los demás por los errores que pudiesen cometer, te libera de una carga que solo va a producirte, autodestructividad. Cada cual en la vida hace lo que puede, como mejor sabe en cada momento y como las circunstancias a veces se lo permiten, tenlo en cuenta, y si puedes se comprensiva con tus familiares, no los castigues con frialdad. El pasado, déjalo atrás ya no existe mas que en tus recuerdos y eras demasiado niña, no te atormentes por algo que sucedió y no se puede cambiar, vive el presente y PERDONA.