Un ejemplo de mala comunicación en la pareja es no realizar una escucha activa adecuada, es decir, escuchar pero no enviar señales que den a entender a la otra parte que se está prestando atención, como escuchar mirando al televisor, mirando la pantalla del móvil o mirando el plato de comida. El comportamiento pasivo-agresivo also es un ejemplo, consiste en callarse las cosas que a uno le desagradan y guardar el malestar que han generado esas situaciones, hasta que la persona explota y tiene una reacción agresiva. Realizar críticas que resultan ofensivas a la pareja por la forma de comunicarlas es otro ejemplo, ya que no todo el mundo es muy hábil a la hora de hacer críticas y muchas personas no saben utilizar las palabras o la forma adecuadas. Recibir críticas de la pareja y contra-atacar o ponerse a la defensiva por ver dañado el ego también es un ejemplo, ya que saber recibir críticas es una de las habilidades primordiales que llevan a mejorar la relación de pareja. La mala comunicación en la pareja puede evolucionar de forma negativa si no se aborda, y puede llevar a la separación o el divorcio, y si no se aprenden nuevas habilidades de comunicación, puede trasladarse a nuevas relaciones.