El origen de los problemas de pareja es muy amplio y variado. Desde una inadecuada elección de la pareja, expectativas no cumplidas, el deseo de que el otro sea diferente, problemas sexuales, la rutina y aburrimiento, las influencias externas de padres o amigos, los propios hijos, la infidelidad, los celos, la falta de comunicación, la propia evolución de la pareja en sentidos o intereses diversos, la separación física, problemas económicos, etc.
Estos problemas con frecuencia son una expresión de emociones y expectativas pasadas que tienden a actualizarse y reproducirse en la relación.
Los signos y síntomas que hablan de una mala relación en la pareja son, entre otros: Discusiones constantes. Falta de interés, apatía, aburrimiento. Celos, infidelidades. Falta de comunicación. Problemas o desinterés sexual. Fantasías frecuentes con otras personas u otra vida. Falta de respeto mutuo. Tendencia progresiva a vidas separadas aunque se esté juntos. Descalificaciones constantes. Permitir que familias o amigos estén muy presentes en las decisiones y vida de la pareja. Actitudes dominantes, absorbentes o saboteadoras. Dependencia patológica del otro. Hablar mal a los hijos y a otras personas del cónyuge. No sentirse feliz y pleno. Envidias y sentimientos de inferioridad. Dejar de realizar actividades juntos.