Para evitar caer en una relación tóxica los psicólogos señalan que es necesario aprender a identificar este tipo de personalidad.
Esta es una serie de señales que pueden advertirnos que estamos ante una persona/pareja con un alto grado de toxicidad:
- Suelen centrase exclusivamente en su propio bienestar.
- Son autoritarios, siempre intentan imponer su voluntad.
- Abusan de las debilidades de las personas de su entorno.
- Suelen victimizarse para conseguir sus propósitos.
- Son inestables emocionalmente.
- Lastiman de forma intencional, aunque intenten encubrirlo.
- Emplean amenazas y palabras hirientes en discusiones.
- Tienden a culpabilizar a los otros.
- Constantemente encuentran razones para quejarse, lamentarse y manifestar su insatisfacción.
- Poseen una visión desfavorable y negativa de todo lo que sucede a su alrededor.
- Engañan y manipulan con la finalidad de mantenerse en una posición de poder.
- Subestiman y desmerecen los logros ajenos.
- Suelen ser indiferentes y apáticos ante el sufrimiento de otros.
- Sienten envidia y rencor hacia personas exitosas.
- Realizan falsas promesas.
- Disfrutan discutiendo sin canalizar soluciones.
- Tienden a hacer comparaciones innecesarias y lastimosas.
Los especialistas señalan que sí se puede evitar que una relación se convierta en tóxica, siempre que se tengan en cuenta algunos factores. Por ejemplo, ser uno mismo, promover el desarrollo propio y el de la pareja, promover el respeto, no existir maltrato, no imponer y ser realistas.
No obstante, si ya se vive en una relación tóxica, algunos síntomas frecuentes que pueden identificarla incluyen dudas sobre si se está con la persona adecuada, sentir que no se lograría estar sin el otro, una relación basada en la necesidad y no en el respeto mutuo, exigiendo que la pareja cambie para poder estar bien a su lado, conflictos que se repiten sin resolver, mala comunicación, rupturas y reconciliaciones sin cambios significativos, y sentir que el poder de la relación lo tiene la otra persona.