Participar significa demostrar compromiso. Por ejemplo, no podemos comprar una planta y simplemente anunciar en público el compromiso de cuidarla. Habrá que darle sol y agua, podar sus hojas y atenderla con frecuencia. No lo digas: demuéstralo. Para saber qué tan involucrada en un compromiso se encuentra una persona, primero observa sus acciones. La diferencia está en si uno está encerrado en lo que yo llamo “compromiso pasivo” o en la “participación activa.” El compromiso pasivo existe cuando alguien dice estar involucrado o comprometido pero espera que las cosas sucedan, en lugar de tomar la iniciativa por sus propios medios. Sé consciente de tus compromisos y organízate para cumplirlos. Anuncia tu acción, por ejemplo: “Me comprometo a dedicar más tiempo de calidad con mi familia” o “Me comprometo a ayudar a los demás mucho más que antes.” Deja que tus acciones hablen por ti. Tus acciones, tu manera de hablar y el lenguaje de tu cuerpo reflejan toda tu dedicación. Cumple los compromisos que hayas asumido. Rodéate de otras personas que participen activamente en las cosas que sean importantes para ellas. Asóciate con una amiga, un colega, tu pareja o una socia.