Al hablar de desconexión emocional, esto se puede responder mediante dos conceptos: la empatía y la atención a los procesos del otro. Se sienten solas, sin apoyo. A su vez, la rabia proviene de un sentimiento de injusticia, en tanto existe una brecha de atención entre ambos miembros de la pareja. Muchas veces, las mujeres sienten que los hombres solo se atienden a sí mismos, mientras ellas atienden múltiples procesos de manera simultánea. Eso incluye el trabajo -invisibilizado- que supone la crianza y la atención a los procesos de hijos e hijas. Así, sus demandas giran entorno a entender el desgaste y consumo de energía que supone encontrarse conectada de manera continua a niños y niñas. Lo que se busca es conectar. Posibilitar conversaciones y puentes emocionales para sentir y pensar juntos, estando en la misma página. ¿Cuán presente está el otro en mi día a día? ¿Cuánto pienso a mi pareja en función de los procesos por los que está atravesando? Preguntarse en qué está el otro ayuda a responder y entender los procesos por los que está pasando que, en muchas ocasiones, son el tema que ocupa su mente y corazón, y que les preocupa, inquieta o interesa. Si como pareja pudiésemos funcionar con esta pregunta de manera frecuente en nuestro estar con el otro, seguramente eso nos conduciría a una mayor conexión emocional. Sabríamos mejor sobre qué preguntarle y cuánto profundizar en cada una de esas conversaciones, y también entenderíamos de mejor manera cómo cuidar nuestra relación, en tanto reconocemos lo que para el otro es importante y necesario afectivamente. Así, se atiende esa necesidad desde el cariño y el amor que siento, evitando el lugar de la soledad en la que tantas mujeres caemos, a pesar de declararnos en pareja.