Escuchar con atención: conectar mis sentidos exteriores e interiores hacia los otros: valorar lo que me quieres decir.
Y reconocer mis propias emociones.
Reconocer los sentimientos de los demás.
Entender las distintas opiniones, ser tolerantes y saber que pensamos de diferente forma.
Aceptar la perspectiva de los demás: como ven la vida los otros.
Valorar a los demás: sus esfuerzos, méritos y logros.
Brindar ayuda a las otras personas, estar pendiente de sus necesidades.
Escucha en forma activa: detenerme y escuchar lo verbal y no verbal, no interrumpir.
Pregunta sobre las emociones: como te sientes.
Respeta los hechos y las opiniones.
Analiza las diferentes situaciones: no juzgues a las personas.
Mantén la calma, no te exaltes ni aceleres.
Evita demasiados consejos, sermones a los hijos o familiares.
Demuestra afecto: besos, abrazos, caricias.
Con esto estarás demostrándole a tus seres queridos que los valoras y respetas, y, en definitiva, tu familia vivirá en armonía.