Las personas leales tienen una actitud noble y honrada, siendo capaces de generar relaciones más fuertes y duraderas, inspirando a su vez confianza y respeto en los demás. Las personas leales son honestas y actúan en alineados con sus valores, pero también con ese compromiso respetuoso con el otro, ahí donde no caben traiciones, mentiras o las actitudes interesadas. La lealtad empieza por uno mismo, siendo auténticos y mostrándose de forma sincera y coherente con sus principios. Esto implica el autoconocimiento, la automotivación y el compromiso de la persona con lo que desea en la vida y con sus valores principales por encima de las exigencias de los afectos y de las circunstancias puntuales. Las personas leales son auténticas y predecibles, se atienen a sus principios fundamentales, no cambian sus criterios constantemente. Se respetan a sí mismos por encima de todo, sus ideas, inquietudes y principios morales, lo que les hace definir claramente su identidad como persona. En el entorno de las organizaciones la lealtad de los profesionales es una cualidad muy valorada. Las personas leales van a respetar actitudes éticas y morales, son fieles a la palabra dada, cumplen sus obligaciones y defienden también los valores de la empresa. Los líderes y profesionales leales cumplen sus promesas y obligaciones, son honrados en su desempeño y mantienen una actitud responsable y de cuidado hacia sus equipos y organizaciones. Son personas que desarrollan un alto sentimiento de pertenencia, se identifican con los valores de la marca y/o empresa, y demuestran gratitud con la organización. Las personas leales con sus organizaciones muestran algunos de los siguientes comportamientos: se muestran agradecidos a las personas que han confiado en ellos para darles oportunidades, intentan favorecer a la empresa para la cual trabajan y no traicionarla con la competencia, se esfuerzan por cumplir con los objetivos y propósitos específicos del cargo que han aceptado en la empresa, respetan las normas de conducta y los valores de la organización de la que forman parte, mantienen discreción y prudencia en el tratamiento de la información de la organización de carácter confidencial para evitar perjuicios o daños a su empresa o compañeros de trabajo, anteponen los intereses colectivos de la organización antes que sus intereses propios y se muestran colaborativos, y cuidan la imagen de la organización para la que trabajan.