Las triangulaciones familiares más típicas son aquellas en las que los padres se encuentran en conflicto e introducen a uno de los hijos en el mismo. O cuando los hermanos tienen una mala relación y triangulan con alguno de sus padres. Una triangulación familiar también puede darse en conflictos intergeneracionales, en conflictos entre el padre/madre con alguno de sus hijos y que utilizan a alguno de los hermanos o al otro progenitor para triangular.
Cuando en empresa familiar hablamos de triangulación, nos referimos a la situación en la que un miembro de la familia está en conflicto con otro familiar, ya sea de forma manifiesta o de forma velada, pero no se comunica con él. En cambio, sí se comunica con un tercer familiar, para intentar ejercer poder e influencia en el seno del sistema familiar por medio de coaliciones invisibles y perniciosas.
Las triangulaciones familiares generan una dinámica disfuncional e insana en las relaciones de la familia. Propician que se establezcan alianzas de los miembros en conflicto con los terceros que triangulan, extendiendo el conflicto a otros familiares y llegando incluso a afectar a la familia extensa.
Es importante diferenciar las triangulaciones familiares de la mediación. A veces, un familiar puede adoptar el papel de mediador de forma puntual, para intentar facilitar las relaciones y suavizar las tensiones. Esto, de por sí, aunque es una forma de triangular, no es malo.
Pensemos, por ejemplo, en el caso de una madre que intenta aliviar los roces y acercar posiciones entre un padre y un hijo, para calmar los ánimos y animarlos a hablar y a resolver su conflicto ellos mismos. En cambio, en la triangulación, no se fomenta la resolución del fondo del conflicto por parte de los familiares enfrentados, sino que se enmascara el asunto.
Además, la triangulación en un comportamiento que se mantiene en el tiempo y se repite como un patrón. La experiencia nos demuestra que las triangulaciones familiares, en realidad, contribuyen a que se mantenga un conflicto y se deterioren aún más las relaciones.
Por tanto, ante un conflicto, la mejor recomendación que podemos daros es que pidáis ayuda a un profesional imparcial, experto en resolución de conflictos y ajeno al problema y, por tanto, que no sea de la familia. Por el bien de la empresa familiar y de la familia empresaria, debemos evitar a toda costa las triangulaciones familiares.