Lidiar con abuelos tóxicos no es fácil. Es probable que a su vez haya sido un padre tóxico en el pasado, lo que significa que sus actitudes no son recientes. Intentar cambiar la personalidad de alguien que lleva siendo de la misma forma durante décadas es muy difícil, por lo que resulta de vital importancia establecer y mantener límites sólidos, sobre todo cuando hay tanto cariño involucrado. Intenta también no dejarte arrastrar por las emociones o vivir peleando batallas que no ganarás. A veces, cuando hayas agotado el recurso de la conversación, lo más sano es preservarse y tomar algo de distancia, entendiendo que es lo mejor sin caer en la trampa de la culpa. No siempre es necesario cortar todo tipo de vínculo, sino más bien darle un poco de aire en nombre del bienestar de tu familia. Recuerda que aunque sean los abuelos de tus hijos, no significa que tengas que aceptar un comportamiento inadecuado, angustiante o irrespetuoso. Al defenderte, estás dejando un ejemplo positivo en tus hijos e hijas, que entenderán que hay cosas que no se toleran en ninguna relación.