Esa relación es un pequeño árbol que tenemos que regar, podar y cuidar para que crezca sano y fuerte. Compartimos algunos tips para gestionar y mejorar la relación entre hermanos: Ser consciente de que cada uno de nuestros hijos es diferente, con distinta forma de ser. Les queremos a todos por igual, pero de distintas formas. Evitar tratarlos por igual. A veces hay una pequeña obsesión en el trato igualitario. Si son distintos entonces cada uno tendrá unas necesidades distintas en uno u otro momento. Les tendremos que dar lo que necesita cada uno, y eso no tiene por qué ser necesariamente lo mismo. Una de las claves es conocer bien a cada hijo y reconocer las cualidades y el potencial que tiene cada uno. Otra rama de este árbol de la relación entre hermanos es el respeto. Algo que muchas veces en casa vemos que no se cumple. Niños que fuera de casa son muy respetuosos con los demás, pero no lo son con sus hermanos. Han de respetar sus gustos, sus manías, su habilidades y debilidades, sus sentimientos…. Es positivo darles momentos de exclusividad, sobre todo cuando son pequeños. Que cada uno de ellos tenga algún momento suyo, en el que él sea el protagonista o en el que nos tengan un ratito sólo para ellos. Sentir que la familia es un equipo, y ellos han de ser parte de él, sentirse uno más. En un equipo todos son importantes, todos tienen su función. Buscar momentos en los que toda la familia hagan actividades juntos. Nuestro dia a dia y la dificultad de conciliar trabajo y familia nos absorbe tanto que no nos damos cuenta de que cada vez pasamos menos tiempo en familia. Hay que buscar tiempos en los que todos disfrutemos de momentos de calidad. Ese vínculo entre ellos es uno de los más importantes que van a tener en su vida y hay que cuidarlo y regarlo cada día para que crezca sano y fuerte.