La familia es el núcleo social por excelencia en la sociedad actual, un eje estructural en el desarrollo psicológico y social del ser humano, aunque exista un parentesco, es normal que en algunos casos estas personas nos generen un poco o mucha ansiedad.
La familia es la comunidad en la que cada ser humano interactúa de manera primaria y en relación con la cual se forman nuestras primeras construcciones simbólicas, ideas, afectos, representación mental del mundo, de sus relaciones, y demás.
Como lo explicamos en nuestro artículo “Trastornos de ansiedad: ¿Cuáles son los tipos que existen?”, podemos definir como ansiedad a un estado constante de alerta que afecta el ánimo, el cual se manifiesta como nerviosismo o temor.
Existe un grado de ansiedad adaptativo, que podría definirse como “normal” y común llamado estrés.
Es importante aclarar que se habla de ansiedad como una emoción y no como trastorno, el cual se define como ‘ansiedad generalizada’.
Estas son algunas acciones que puedes tomar en caso de que tu familia te genera mucha ansiedad y no sepas cómo manejarla:
Aclarar que es normal: puedes sentirte incómodo con las personas con quienes tienes un vínculo sanguíneo y no tiene que ser algo malo, ya que primero debe ir tu salud mental.
Respirar: uno de los síntomas más comunes de la ansiedad es la desregulación de la respiración, lo cual puede generar malestar físico intenso.
Saber quienes somos: usualmente la ansiedad en contextos familiares tiene que ver con sentirnos atacados por críticas por parte de la familia; pero, tener claro quienes somos, que pensamos y que nos gusta, nos permite ser más fuertes ante estas situaciones.
Está bien pensar distinto: no siempre vamos a coincidir con las personas, pero eso no debe ser sinónimo de malestar, así como nadie te puede obligar a pensar o entender algo de una manera, tú tampoco puedes hacerlo.
A veces, lo mejor que puedes hacer es acordar en que sí se está de acuerdo.
Soltar: a veces alguien inicia una discusión y empezamos un proceso de escalada en el que cada persona intenta superar en argumentos, volumen o agresividad a la otra persona y esto solo puede genera más malestar y puede terminar en peleas agresivas.
Límites: si definitivamente identificas que tu familia es un ambiente muy adverso, que te expone a mucho estrés, está bien reducir el contacto, extraerte del contexto en la medida de lo posible con el objetivo de cuidar de ti mismo.