Lo primero que debes tener presente es que todos los pacientes son diferentes, así que debes adaptar la comunicación a ese paciente concreto.
Evita el paternalismo.
Los ancianos no son niños, ni siquiera los dependientes o los que tienen problemas cognitivos.
Trátalos como los adultos que son.
Dedícale tiempo.
Sabemos que, por desgracia, esto no depende solo de ti, pero la realidad es que comunicarse de forma efectiva con una persona mayor suele requerir más tiempo, ya que es frecuente que procese la información de forma más lenta o que la conversación sea más dispersa.
Siéntate enfrente del paciente, vocaliza y presta atención a tu lenguaje corporal.
Habla despacio, alto y claro.
Habla con frases y palabras cortas y sencillas.
Organiza el discurso y repite los puntos fundamentales.
No abrumes al paciente con exceso de información.
Resume la información por escrito, en forma de lista.
Por mucho que tu paciente te entienda, es posible que parte de la información se le olvide.
Por eso, resumirla en forma de lista que pueda revisar en su casa es fundamental.
Puedes anotar los datos relevantes de los que hayáis hablado, lo que debe hacer y por qué es importante hacerlo.
Cuanto más concreta sea la lista, mejor.
Por ejemplo: Tu tensión es 150/95.
Tienes que tener menos de 140/90.
La nueva pastilla se llama candesartán 8 mg.
Se toma una al día.
Instrucciones: Toma tu nueva pastilla nada más levantarte por la mañana.
Tómate la tensión antes de comer los martes y los jueves.
Pasea 30 minutos por la tarde, todos los días.
No añadas sal a la comida.
Puedes ponerle limón y especias para darle gusto.
Tu próxima cita conmigo es el 15 de enero de 2022 a las 9:30.
Por último, recuerda que las habilidades comunicativas se aprenden.
Prueba estas técnicas con tus pacientes y verás como poco a poco tu relación con los pacientes mayores y el cuidado que les brindas son cada vez más satisfactorios.