Es muy importante diferenciar entre los presagios y la simple ansiedad que genera el hecho de comprometerte con otra persona.
Realmente, se trata de un dilema difícil de resolver: ¿no es la persona adecuada en base a mi intuición o es que en realidad soy yo el que no está preparado para mantener una relación?
Si crees que la otra persona está poniendo todo de su parte y pones demasiadas dificultades para que haya comunicación o evitas el contacto, es posible que sea la segunda y estés tratando de liberarte de asumir una supuesta responsabilidad.
En todo caso, lo que tienes que hacer es preguntarte: "¿Cómo me siento con mi pareja cuando me siento relajada y no tengo presión?".
La mayor problemática del compromiso es la entrega a una sola persona.
¿Crees que deseas a muchas otras más y no solo a una, y por ello estás negándole algo que supuestamente debería ocurrir?
Lo mejor en este caso sería abordar esta situación, y si de verdad deberíais forjar una pareja cerrada con su exclusividad sexual o bien algo más abierto en la cual podáis vivir otras aventuras y experiencias con terceras personas.
Una encuesta de 2018 realizada por la compañía eHarmony descubrió que las tres principales razones por las cuales el compromiso asusta a los más jóvenes son estas: la incertidumbre sobre si la persona es la adecuada (el 39%), el miedo a abrir tu corazón y que sea dañado de nuevo (38%) y una falta de confianza en tu propia capacidad para llevar la relación a buen puerto (35%).
No por centrar tu afecto en una persona ya significa que vas a tener que sacrificar otros aspectos de tu vida privada.
Al fin y al cabo, a él o a ella le gustas por cómo eres, no por lo que le gustaría que fueras.
Por tanto, no sientas inseguridad al creer que no serás capaz o que deberás madurar para llevar vuestra relación a un estado superior.