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¿Cómo tratar con padres estrictos?

Margarita Munguía
Margarita Munguía
2025-10-01 11:20:20
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Los padres y madres estrictos utilizan frases como “No se hable más” o “se hace así y ya basta” que pueden ser perjudiciales para su desarrollo. La educación estricta puede tener varias consecuencias negativas en el desarrollo de los niños, como una menor autoestima y poca autonomía. Una educación estricta puede hacer que los niños crezcan con miedo y no se atrevan a ser autónomos, y también puede generar un efecto rebote en la etapa adolescente, donde los hijos pueden rebelarse contra sus padres. Aquellos padres estrictos que usan los castigos o las amenazas con los niños si no consiguen un logro les generan inseguridades que en el futuro podrían convertirse en baja autoestima. Cuando los padres son estrictos con sus hijos les dicen todo lo que deben hacer y lo que no, cómo hacerlo, a dónde ir, etc. Con este tipo de crianza, una vez que crezcan, no van a saber afrontar las situaciones y los problemas ellos mismos. Una de las peores consecuencias de seguir una educación estricta con nuestros hijos es el miedo y temor que van a desarrollar hacia nosotros. Si nuestro recurso educativo es usar la amenaza o el castigo ante algo que han hecho mal, nuestros hijos van a desarrollar miedo hacia sus figuras de apego. El peor miedo que puede tener a un niño es a su familia. En un momento en el que somos sumamente dependientes, que esas figuras que nos deben proporcionar seguridad utilicen el miedo como estrategia para educarnos es el peor miedo que podemos sentir. Sentir miedo de aquella persona de la cual dependes es verdaderamente terrorífico. Los niños y niñas con una educación estricta aprenden que deben seguir toda orden que les den, que no se debe cuestionar aquello que deben hacer. Nuestros hijos aprenden que si no consiguen una nota alta o si no ganan ese premio están fallando a sus padres y están fallándose a sí mismos. La autoestima no se debe relacionar, por ejemplo, con el buen rendimiento académico, sino también con otras características de su persona. El orgullo de los padres no puede depender de los éxitos de los niños, sino de su esfuerzo. No debe ser “qué orgullosa me siento de tu nota”, sino “espero que tú te sientas orgulloso de lo que estás consiguiendo”. Una educación autoritaria puede provocar un efecto rebote en nuestro hijo. Las amenazas y los castigos pueden volverse en nuestra contra cuando llega a la etapa adolescente, ya que nuestro hijo ha perdido toda confianza en nosotros y quiere rebelarse para contradecirnos. Los padres y madres estrictos no se nace, se hace. Y podemos cambiar esta situación si cambiamos nuestra forma de educar. Entre el autoritarismo y la permisividad se encuentra la disciplina positiva. Es decir, educar con límites respetuosos, que sean los adecuados a su edad y consensuados. Se puede ser firme sin caer en ser estricto y autoritario. Hay límites que deben acatar por su propia seguridad, como dar la mano cuando están en la calle o llevar la sillita en el coche. Pero hay otros límites que ponemos a los deseos que tienen nuestros hijos e hijas. Por ejemplo, nuestro hijo quiere ver la tele mientras se cena, pero no se lo permitimos porque en casa nunca se cena con pantallas alrededor. Este límite es necesario, porque es una norma de casa y nuestro hijo sabe que no es tiempo de usar las pantallas. El pensamiento crítico es esencial para que nuestros hijos se cuestionen todos los mensajes que reciben. El profesor de filosofía José Carlos Ruiz explica que podemos fomentar y enseñar a nuestros hijos a pensar bien “introduciendo en ellos el hábito de analizar las circunstancias que les rodean, tanto a ellos como a las demás personas que están a su alrededor, y prestar especial atención a los contextos que experimentan en cada momento, aprendiendo a diferenciarlos”. “No hagas esto que lo tienes prohibido” o en el caso de las notas “O sacas un notable o te quedas sin juguetes este año” son otras frases que usan los padres estrictos. En vez de señalarles que si no consiguen llegar a una nota nos va a decepcionar o no les querremos, debemos cambiar nuestra comunicación con ellos y nuestros actos. Señalarles que consigan la nota que consigan, vamos a confiar en ellos y en su esfuerzo. Cada que vez que usamos un lenguaje estricto basado en la amenaza o el castigo, les estamos mandando un mensaje basado en el miedo. Por ello, como aboga Patricia Ramírez, debemos proporcionarles a nuestros hijos amor incondicional y comunicárselo para que lo sepan y se sientan conectados con nosotros.
Hugo Aguirre
Hugo Aguirre
2025-09-27 03:25:53
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Si fuiste educado por padres estrictos que valoraban la disciplina y la responsabilidad, es probable que hayas adoptado ciertos comportamientos que perduran hasta el día de hoy. Según la psicología, estos hábitos, a menudo formados en un hogar con normas claras y expectativas altas, influyen en cómo nos desenvolvemos tanto en lo personal como en lo profesional. Aquí te mostramos 8 características comunes que podrías haber desarrollado si creciste con padres exigentes. La forma en que fuimos criados durante la infancia tiene un gran impacto en nuestra vida adulta. Estos hábitos no solo favorecen una convivencia armoniosa, sino que también se reflejan en la vida profesional, donde es crucial manejar los límites de forma adecuada. La psicología afirma que estas personas se sienten más cómodas y seguras en entornos estructurados. El desafío radica en aplicar estos rasgos de forma equilibrada para un desarrollo personal saludable. La autodisciplina, la puntualidad y el respeto por la autoridad son cualidades valiosas, pero también es esencial practicar la autocompasión y cuestionar lo establecido cuando sea necesario. Esto les permite adaptarse fácilmente a sistemas estructurados, como organizaciones o instituciones. Este principio se traduce en una búsqueda constante de la excelencia, tanto en la vida profesional como en los proyectos personales.

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Elsa Pereira
Elsa Pereira
2025-09-16 13:04:55
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Lo importante aquí es que tú elegiste creer sus creencias y comprar sus miedos, y es ahí donde radica la solución. Date cuenta que te aman. Si te han querido sobreproteger, es por el amor tan grande que tienen hacia ti, y no se dieron cuenta que con eso te estaban generando ansiedad. Así es que date cuenta que todos hacemos lo mejor que podemos, con la información que contamos, y que ellos hicieron su mejor trabajo, a su manera, y que si te sobreprotegieron, tan sólo significa que te sobreamaron. define lo que crees de ti y del mundo. Escribe todas las creencias que puedes ver en ellos sobre ti, sobre el mundo y sobre los peligros de la vida. Y después, decide en cuáles quieres seguir creyendo y en cuáles no. Puede ser que en algunas cosas tengan razón, no creas que están del todo equivocados. Lo importante es que llegues a tus propias conclusiones, a tus propias creencias. Evalúa el riesgo real de lo que dicen. Ahora se trata de abandonar al niño que quiere hacer lo que se le antoja, que hace berrinche y que persiste en su punto aunque sepa que está equivocado, y evaluar el riesgo real de lo que te dicen. A veces sí existen los riesgos, pero lo importante es que tú llegues a tu propia conclusión de eso por ti mismo. Después de llegar a tus propias creencias y evaluar los verdaderos riesgos, simbólicamente les vas a regresar lo que no te pertenece. Esto se utiliza mucho en las constelaciones familiares, en donde te regreso tu carga, la cual yo por amor estaba cargando pero ya no quiero cargarla. Deja de querer tú protegerlos a ellos. Podría casi asegurarte que tú proteges más a tus papás que lo que ellos a ti. En el sentido de que quieres evitarles sentirse mal si sales, quieres que estén tranquilos y por eso has venido comprando su sobreprotección, te preocupa hacerlos sentir mal, que se preocupen, que se enfermen… y entonces abandonas tu vida, tu sueño y tu porvenir por estar enfocado en ellos. Tus papás están ahí para apoyarte e impulsarte a la vida, y a ti sólo te toca recibir, agradecer y caminar hacia el logro de tu vida, así es que deja que ellos se encarguen de ellos mismos, tú puedes darles tu amor, pero lo importante es que confíes en que ellos pueden hacerse cargo de sus emociones y su vida. Sana las heridas. Perdona lo que necesites perdonar, y agradece todo lo que puedas agradecer de haber crecido con tus padres. Aquí es donde te das permiso de abandonar el ego y el orgullo, y decides ser feliz, a través del perdón y del agradecimiento. Descubre lo que te une a ellos. Para dejar de estar unidos a través del miedo, ahora vamos a ver qué te une a ellos a través del amor. Para eso, simplemente haz consciencia de lo que tienes en común con ellos, de lo que te gusta que comparten, así sea una sola cosa, pues esto será lo que te ayudará a lo que sigue. Atrévete a enfrentar el conflicto. Antes de lidiar con tus papás, tendrás que atreverte a enfrentar el conflicto, y claro, yo sé que no te gusta el conflicto, que lo evitas a toda costa, pero… necesitarás enfrentar el conflicto para liberarte de la sobreprotección de tus papás, ya veremos cómo hacerlo de la manera más armoniosa posible. Empieza a explorar el mundo. Seguramente te llegan de repente ganas de salir corriendo e irte a vivir al otro lado del mundo, pero al no poder hacerlo, solo te frustras y te llenas de más ansiedad. Así es que se trata de ir poco a poco, empezando por explorar la ciudad en la que vives, y así poco a poco ir pasando a otras ciudades, pero… lo importante es que explores el mundo a tu ritmo, sin querer hacerlo por escapar de la burbuja en la que creciste.