La comunicación se puede definir en cuanto a 2 dimensiones: clara o enmascarada según la facilidad o dificultad para entender los mensajes entre los miembros de la familia. Por otro lado, directa o indirecta que define si con quien se habla es o no la persona a la que se destina el mensaje. Esto da lugar a 4 estilos de comunicación:
Comunicación clara y directa: es el estilo más saludable de comunicación.
El mensaje se expresa de manera clara y directa al familiar apropiado.
Por ejemplo: “estoy molesto porque nos has recogido la mesa, tal y como acordamos”.
Comunicación clara e indirecta: el mensaje está claro, pero no está dirigido al destinatario.
Por ejemplo: “me molesta que no se cumplan las tareas asignadas”.
Comunicación enmascarada y directa: El contenido no está claro, pero se dirige al miembro apropiado de la familia.
Por ejemplo: “hijo, nadie se compromete con nada”.
Comunicación enmascarada e indirecta: Cuando el mensaje y el destinatario no son claros.
Es un estilo propio de relaciones poco saludables.
Por ejemplo: “los jóvenes de hoy en día son unos vagos”.