Cuando tu hijo adulto te dice cosas hirientes, puede ser muy provocativo e incendiario.
Un ejemplo es cuando Joaquín le dice a su madre: "¡Ni siquiera confías en mi juicio para nada!
¡Esto es lo único que puede mejorar mi vida y a TI no te importa una mierda!".
Otro ejemplo es cuando Allegra le dice a su madre Brianna: "eres una narcisista egoísta y nunca piensas en nadie más que en ti misma".
También está el caso de Carlo, quien le dice a su padre Terry: "¡Me haces sentir como la oveja negra de esta familia!" y "tú eres la razón por la que uso drogas".
En estos casos, es importante establecer límites y no dejar que las manipulaciones te afecten.
La próxima vez que tu hijo adulto intente manipularte con culpa o sea hiriente hacia ti, da un paso atrás y haz lo siguiente: Ve estas manipulaciones por lo que son y date gracias por verlas en lugar de dejarte atrapar y ser víctima de ellas.
Establece esos límites cruciales con tu hijo adulto y ya no seas víctima de manipulaciones.
Cuanto más mires desde una perspectiva lejana tu interacción compartida, siendo consciente de esta danza tóxica, menos vulnerable serás a tropezar con ella.
Acepta tu culpa con curiosidad Reflexiona sobre tus sentimientos de culpa por tu hijo adulto y explóralos con curiosidad en lugar de juzgarlos.
Muchas situaciones son más complejas de lo que parecen, y reconocer los errores es importante.
Sin embargo, es igualmente importante decir "No más" a culparte innecesariamente por cosas en la vida de tu hijo adulto (incluidas sus elecciones) que no puedes controlar.