Cultivando la empatía hacia los demás existen algunas prácticas que pueden ayudar a mejorar la empatía hacia los demás, por ejemplo, ejercicios de escucha activa, que significa escuchar el sentimiento que está entre líneas en el relato que hace una persona, escuchar los silencios y acoger hasta el llanto; sin opinar, interpretar, calificar o adjudicar alguna categoría. Algunos consejos para entrenar la empatía son: Practicar la escucha pura y simple. Ejercitar frente a un espejo las propias expresiones emocionales no verbales. Practicar un diálogo interno con la pregunta “¿qué me pasa a mí con lo que escuché?”. La relación que tiene la empatía y la construcción de relaciones sólidas y significativas es directa. La empatía genera un vínculo, compromete una emoción entre tú y yo, ya que al ponerse en el lugar del otro puedes ver su persona más allá de lo aparente. La empatía para ser tal, debe ser una manifestación sentida auténticamente; si no es así, no es empatía. Cuando no se es empático, se sugiere desarrollar esta habilidad, más aún en el plano de la familia, de otro modo, las relaciones lejos de ser afectuosas pasan a ser principalmente funcionales, prácticas y formales.