Tenemos que hablar con nuestro hijo y contarle que hemos conocido a alguien que nos gusta.
Intentemos presentarlo como alguien amable y bueno que nos hace la vida más feliz.
Preguntarle si quiere conocer a nuestra nueva pareja.
Nunca debemos regañar a nuestro hijo por no aceptar a nuestra pareja.
Hay que ser comprensivos y tener paciencia infinita, pues tarde o temprano comprenderá que esa persona es importante para nosotros y lo respetará.
Proponer planes y encuentros más a menudo con nuestra pareja y nuestro hijo.
Sobre todo, es fundamental durante todo el proceso que nuestra nueva pareja entienda que esta es una situación delicada, que no tenga celos en ningún momento del niño y se comporte como una persona adulta tomando las riendas de la situación y no enfadándose, ni traicionando la confianza del niño en ningún momento.
Paciencia y comprensión, las claves para tratar de normalizar la situación.
Hay que tener en cuenta que, si a los adultos hay situaciones que no nos gustan, y para las que necesitamos un cierto tiempo de adaptación, para los niños es exactamente lo mismo.
Por ello, como padres, no debemos obligar a nuestro hijo a tener muestras de afecto con nuestra pareja.