La comunicación afectiva es el acto de relacionarse con las demás personas asegurándose de que el mensaje llega claro, que es percibido racionalmente y también emocionalmente.
Para lograrlo hacen falta siete aspectos, más allá del canal que decidas utilizar.
En la expresión del lenguaje afectivo se combinan los gestos, el tono de voz, la mirada, la cercanía, la calidez, la seguridad psicológica que generas y la empatía por los demás.
Llamamos lenguaje afectivo a los signos invisibles que la otra persona decodifica automáticamente cuando entra en contacto contigo.
Los gestos determinan la corporalidad con la que te vinculas con los demás.
El tono de voz articula la forma verbal de contactarse.
De la mirada siempre se ha dicho que es el ‘espejo del alma’, y en verdad, habla por si sola; tiene elocuencia.
La cercanía es una de las dimensiones de la comunicación afectiva y es independiente del medio que se utilice.
La calidez es el marco de un abrazo lleno de humanidad con el que recibirás a la otra persona en el acto de comunicación.
La seguridad psicológica se necesita lograr un entorno seguro para que los demás puedan manifestarse.
La empatía es la habilidad de colocarte en el lugar del otro, saber cómo se siente y de qué forma podrías mejorar este vínculo de ida y vuelta.