Sólo conociendo y aceptando a nuestros hijos como son, de una forma realista, podremos ayudarlos en lo que necesiten.
En este post me gustaría plantearla necesidad de conocer mejor a nuestros hijos para poder orientarlos mejor en este próximo curso.
Conociendo a nuestros hijos de forma realista es no tener más planes para ellos que el de acompañarles, guiarles, orientarles y animarles todo lo que podamos.
Hacer de los hijos nuestras “ilusiones” es abrir la puerta a la frustración, al rencor, y al desaliento.
Privaremos a nuestros hijos de la posibilidad de protagonizar su propia vida.
A mí me gustaría que mis hijos fueran capaces de vivir la vida que quieren vivir, con quienes ellos decidan vivirla, y en donde les apetezca vivir.
Estos padres generan en los hijos que pierdan la motivación porque, hagan lo que hagan, saben que nunca será suficiente.
Crean hijos resentidos y faltos de autoestima.
Estrategia para conocer a nuestros hijos
Primero, para conocer a nuestros hijos hay que ser realistas, mirar a nuestros hijos con los cinco sentidos, y no solo con nuestro corazón.
En segundo lugar, tenemos que aceptar que nuestros hijos tienen sus virtudes y pero también sus defectos, curiosamente como los tenemos todos los padres y madres.
Y después de haber mirado bien, y de haber aceptado todos los lados del prisma, los bonitos y los feos, debemos profundizar en ese conocimiento de nuestros hijos.
Para ello tenemos que preguntar e interesarnos por él en otros escenarios en los que crece, hablando con sus profesores, hablando con nuestra familia, hablando con los padres de sus amigos, con sus amigos.
Y cuando descubras que tus hijos cometen errores, como nosotros, es cuando te darás cuenta que en esos momentos es cuando más nos necesitan.