Escucha primero.
Averiguar qué hay detrás del rechazo escolar te puede ayudar a resolver el problema.
Elige un momento privado y de bajo estrés (como durante la cena o el fin de semana, pero no en la mañana justo antes de ir a la escuela) para entablar conversación con tu hijo.
Pídele ayuda a la escuela.
Especialmente si has identificado una causa concreta, como una clase que le produce ansiedad o una dinámica social complicada, coméntaselo a su maestro o profesor.
Enfócate en las actividades extracurriculares que prefiere tu hijo.
Monitorea el uso de las pantallas.
Hay evidencia de que el aumento del tiempo de pantalla durante la pandemia ha provocado más rechazo escolar.
Aunque es difícil entender exactamente cuál es la relación entre el tiempo de pantalla y el rechazo escolar, es razonable pensar que si tu hijo tiene acceso a su teléfono o tableta todo el día cuando está en casa, quedarse en casa puede empezar a parecerle más entretenido que ir a la escuela.
Controlar y disminuir estos hábitos puede ayudar.
Con esto en mente, asegúrate que el quedarse en casa sea aburrido.
Incentiva la asistencia escolar.
No estamos diciendo que les pagues por ir a la escuela (aunque podría funcionar).
Pueden ser pequeños: por ejemplo, una salida a tomar un helado u otro evento divertido si pasan una semana, dos semanas o un mes sin faltar.
Si todo lo demás falla, considera cambiar de escuela.