Hay personas con mayor vulnerabilidad biológica a padecer depresión, se estima que un tercio del riesgo es atribuible a la herencia genética y dos tercios a factores ambientales.
La depresión es el doble de frecuente en el sexo femenino que en el masculino.
La respuesta al tratamiento de la depresión es similar y las consecuencias sobre el funcionamiento de la persona, también.
Como hemos visto, la depresión puede heredarse.
Por tanto, las personas con familiares con depresión tienen más riesgo de sufrir depresión.
Cuantos más familiares enfermos de depresión y de distintas ramas familiares, más carga genética de depresión.
Determinadas situaciones socioculturales también influyen en el riesgo de desarrollar depresión.
Tener una escasa red de apoyo social, ser divorciado, separado o viudo son predisponentes a padecer depresión.
El bajo nivel socioeconómico se relaciona con depresiones leves, pero no predispone a episodios depresivos graves.
La presencia reciente de un acontecimiento vital estresante multiplica por seis el riesgo de desarrollar depresión.