Es muy importante enseñarles desde pequeños a respetar a las figuras de autoridad, a los adultos en general, para que este respeto se proyecte en la figura del profesor una vez en clase. La importancia que se de en casa al cumplimiento de las tareas escolares resulta crucial. Cuando el niño se porta mal en clase hay que evitar cualquier castigo físico, ya que estas medidas generarán agresividad. Es preferible diseñar, junto con el niño, una manera de recuperar el tiempo perdido en clase, de compensar al profesor y a los compañeros. Es conveniente premiar los cambios, resaltar y reconocer los buenos comportamientos del niño; no se debe destacar únicamente lo negativo. En ocasiones, resulta útil utilizar como ejemplos cuentos o películas en los que los protagonistas vayan al colegio y muestren una actitud adecuada allí. No hay que olvidar que muchas veces, el mal comportamiento es un síntoma de otro problema. Es posible que se porte de modo inapropiado porque no entiende las materias. En cuyo caso sería conveniente enseñarle técnicas de estudio y proporcionarle un refuerzo en las áreas que más le cuesten.