Si un niño con tres años desobedece a sus padres sin consecuencias o les levanta la mano, no se puede esperar de brazos cruzados a que con el tiempo ese comportamiento desaparezca sin actuar.
Los problemas de conducta, incluida la desobediencia, deben tratarse cuanto antes.
Si utilizando estas técnicas, la cosa no funciona, no se desespere ni se culpe, no sienta que ha fracasado.
Ya sabemos que no es fácil.
Acuda a un profesional, que para eso estamos.
Pero esté seguro de una cosa: el primer paso para el cambio ya lo ha dado.
Tratar al niño con afecto y cariño: no solo hay que querer, también demostrar.
Tener muestras de afecto, valorar sus cosas, prestarles atención, dedicarles tiempo…
Disponer de normas claras y sencillas: cómo tratar a las personas, las cosas, respetar el tiempo, los lugares.
Tener responsabilidades: autonomía personal, en casa, en el colegio, en la calle…
Adoptar medidas: Recordar la norma o responsabilidad.
Lo primero que hay que hacer cuando se infringe una norma es recordarla y exigirle que la lleve a cabo en esa ocasión, si es posible, o en la próxima.