La timidez oculta la preocupación constante, el miedo y la falta de interacción social que trae consigo y puede trastocar el bienestar de una persona.
Las personas tímidas tienden a sentir preocupación sobre cómo son percibidos por los demás.
Lo que conlleva que estas puedan experimentar temor a ser juzgadas o rechazadas.
Acompañada, además, por inseguridades que podrían afectar la autoestima y la confianza del individuo.
La timidez provoca, que muchas personas se limiten a experimentar nuevas vivencias, oportunidades, escenarios, y otros, especialmente, si se trata de un niño o joven.
Pueden actuar de manera más callada de lo típico, mirada evasiva, hablar en voz baja o mostrar una interacción social limitada que afecta significativamente el desarrollo de relaciones interpersonales.
La timidez se puede manifestar con una intensidad distinta, según la persona y la situación.
La mayoría de las personas pueden llegar a experimentar timidez en algún momento de sus vidas o bajo circunstancias particulares.
Sin embargo, existen casos extremos donde la timidez puede causar problemas en el funcionamiento de la persona, ya que las situaciones sociales le pueden causar demasiado malestar o convertirse en un problema de ansiedad social.
En muchas ocasiones las personas tímidas sienten un gran deseo de socializar o tener experiencias, pero el miedo a ser rechazados se los impide.