Los trastornos de alimentación más comunes son bulimia, anorexia y los atracones.
Por cada hombre puede haber hasta diez mujeres que padecen alguno de esos problemas.
Las personas con riesgo o que padecen trastornos alimentarios muestran preocupación excesiva por la delgadez, evitan el consumo de alimentos ricos en grasas y azúcares.
Practican ayunos prolongados, usan laxantes, cubren en exceso su cuerpo o comparan su complexión corporal con otras personas.
Además del trastorno de alimentación presentan por lo menos tres padecimientos más: depresión, ansiedad generalizada o social y estrés postraumático.
Y hasta 25 por ciento de pacientes consume sustancias psicoactivas.
El origen es multifactorial e incluye factores genéticos, medioambientales, como la crianza, o la relación con la familia y enfermedades psiquiátricas.
En la valoración de riesgo participan especialistas en paidopsiquiatría, psiquiatría clínica, trabajo social y enfermería.
Quienes determinan la terapia más adecuada y proporcionan al paciente y su familia información amplia para evitar complicaciones y promover el autocuidado de la salud.
Los grupos etarios que demandan mayor atención son de 14 a 19 años y de 20 a 25 años, principalmente por bulimia, trastorno purgativo, por atracón y anorexias.