El uso de los videojuegos por parte de los jóvenes puede producir consecuencias negativas en su salud mental si no se utilizan de forma adecuada. Los móviles, ordenadores y otros dispositivos específicos son las herramientas que utilizan los adolescentes para jugar, ya sea de forma individual o con amigos. Está demostrado que una dedicación excesiva puede producir efectos negativos en la salud mental de tus hijos e hijas. Los más frecuentes son el uso patológico de los juegos y el abuso de juegos de azar y violencia. Un consumo excesivo genera diferentes efectos como ansiedad, depresión, conductas obsesivas, soledad e incluso una disminución de la inteligencia emocional, además de una menor expresión de las emociones. Los juegos de azar se basan en la relación recompensa-éxito, lo que genera una tendencia a desarrollar una adicción al juego; los juegos violentos, por su parte, producen altos niveles de excitación, además de cierta desensibilización en los niños y niñas. Los síntomas que suelen desarrollar niños y adolescentes cuando no hacen un consumo responsable de los videojuegos suelen mostrarse como un cambio en su carácter, se vuelven irascibles además de manifestarse en otras formas. Muestran una obsesión clara con los videojuegos y manifiestan tristeza, irritabilidad o ansiedad cuando no pueden jugar, o no se les permite, adoptando una actitud defensiva. No disfrutan con otras actividades con las que antes se divertían y se aíslan de sus familiares y amigos.